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Hepatitis

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Es sigilosa, es silenciosa, y te puede dañar de forma permanente el hígado. Se llama hepatitis. Algunas personas tienen hepatitis durante muchos años sin saberlo y descubren que tienen el hígado dañado debido a esta enfermedad. 

¿Qué es la hepatitis?

La hepatitis es una inflamación, una especie de irritación o infección del hígado.

El hígado, que se encuentra en el lado derecho del abdomen, es un órgano importante. Elimina las toxinas (venenos) de tu sangre, fabrica un importante jugo digestivo llamado bilis, mantiene tu cuerpo bien alimentado con la cantidad adecuada de glucosa, te regula las hormonas, y desempeña otras funciones importantes. Cuando el hígado se ve afectado o lesionado debido a que está inflamado o infectado, deja de desempeñar eficazmente todas sus funciones. 

La mayoría de los casos de hepatitis están causados por virus. Los tres principales virus de la hepatitis son los virus de la hepatitis A, la hepatitis B y la hepatitis C.

¿Qué es la hepatitis A?

La hepatitis A es contagiosa.  El virus vive en las heces (caca) de la gente que ha contraído la infección. Por eso es tan importante que te laves las manos después de ir al baño. Si no te las lavas y luego te preparas un bocadillo, puedes ayudar al virus de la hepatitis A a acabar en el bocadillo ¡y luego a entrar en tu cuerpo por la boca! Las personas que se recuperan de una hepatitis A tienen inmunidad, de modo que no podrán volver a contraer una infección por el virus de la hepatitis A. 

La vacuna contra la hepatitis A ha hecho que esta infección sea menos frecuente en Estados Unidos y en otros países desarrollados. El hecho de vacunarse ayuda al cuerpo de la persona a fabricar anticuerpos que la protegen contra esta infección. La vacuna contra la hepatitis A se pone a todos los niños cuando tienen entre 1 y dos 2 años, y también a las personas que van a viajar a lugares donde este virus puede entrar en el suministro de agua y en los alimentos. 

Los siguientes pasos también ayudan a impedir que la gente contraiga la hepatitis A:

  • lavarse las manos a menudo, sobre todo después de ir al baño o de cambiarle los pañales a un bebé y antes de comer
  • lavar la fruta, la verdura y las hortalizas antes de comérselas
  • no comer marisco crudo, como ostras crudas

¿Qué son la hepatitis B y la hepatitis C?

Aunque la hepatitis A es una enfermedad de corta duración que remite por completo, la hepatitis B y la hepatitis C se pueden transformar en enfermedades graves y de larga duración en algunas personas. Los adolescentes y los adultos jóvenes tienen más probabilidades de contagiarse con estos dos virus. 

Las hepatitis B y C se contagian de una persona a otra del mismo modo que el VIH (virus de la inmunodeficiencia humana), a través del contacto directo con fluidos corporales infectados. A veces, madres con la hepatitis B o C trasmiten el virus a sus bebés durante el parto. Las hepatitis B y C también se pueden contagiar de formas que es posible que no te hubieras imaginado, como cuando a una persona le hacen la manicura o la pedicura con un cortaúñas no esterilizado u otros instrumentos sucios. Hacerse un tatuaje usando agujas sucias es otra vía de contagio de las hepatitis B o C. 

Ahora, a todos los bebés se les pone la vacuna contra la hepatitis B en una serie de 3 pinchazos durante un período de 6 meses. Los médicos también recomiendan que se pongan la vacuna todos los niños y todos los adolescentes menores de 19 años que no se la pusieron cuando eran bebés o que no recibieron las tres dosis. 

Todavía no disponemos de ninguna vacuna contra la hepatitis C. 

¿Cuáles son los signos y los síntomas de la hepatitis?

Algunas personas con hepatitis pueden no presentar ningún signo de esta enfermedad. Hay otras que pueden presentar los siguientes síntomas: 

  • estar muy cansadas
  • síntomas gripales, como vómitos, estar caliente, etc.
  • color amarillento de la piel y el blanco de los ojos
  • dolor de vientre (sobre todo en el lado derecho superior del abdomen)
  • orina (pipí) de color marrón oscuro
  • heces (cacas) de color claro
  • falta de apetito durante varios días seguidos y/o pérdida de peso.

¿Qué hacen los médicos?

Si un médico cree que un paciente suyo podría tener hepatitis, pedirá un análisis de sangre para ver si la tiene y de qué tipo es, y luego lo ayudará a recibir los cuidados oportunos. 

¿Cómo se trata la hepatitis?

Una persona con hepatitis necesitará beber muchos líquidos, llevar una dieta saludable y descansar. Es posible que los demás miembros de su familia deban ponerse la vacuna contra la hepatitis, en el caso de que no se la hayan puesto antes. 

Más adelante, la persona se deberá someter a análisis de sangre, como seguimiento de la enfermedad. A menudo, estos análisis indicarán que la persona ya ha dejado de tener hepatitis. A veces, los análisis de sangre pueden mostrar que una persona es portadora de la hepatitis sin presentar ningún síntoma, pero pudiéndola contagiar a otras personas. 

A veces, los análisis de sangre seguirán indicando que la persona sigue teniendo una hepatitis B o C, lo que significa que ha desarrollado una hepatitis crónica o de larga duración. En estos casos, deberá comer alimentos saludables y cuidarse mucho, descansando y yendo al médico con regularidad. En algunos casos de hepatitis crónica, el médico puede recetar un medicamento especial para tratar esta enfermedad. 

Fecha de revisión: mayo de 2022